

El cereal es el rey de los alimentos, el producto más sembrado y cosechado en todo el planeta, capaz de crecer tanto en climas muy fríos como muy calientes.
Los granos han sido la base de la alimentación de todas las culturas tradicionales, pero desde la Segunda Guerra Mundial, este superalimento ha ido quedando fuera de nuestros menús, debido al aumento de consumo de carne, de granos refinados y sus derivados (arroz blanco, pan blanco, pasta refinada, etcétera).
Su grano se utiliza en la fabricación de harina, con la cual se elaboran productos panificados.
Además, también se emplea en la industria para la elaboración de bebidas alcohólicas como la cerveza, vodka de alta calidad y algunos güisquis.
En la actualidad, junto a la avena, se reconoce como uno de los cereales más completos, no solo por su alto contenido de nutrientes esenciales, sino por su valor energético y beneficios para la salud.
De hecho, debido a su bajo aporte de gluten y alta concentración de fibras, es una de las mejores alternativas para reemplazar las harinas refinadas tradicionales. Queremos repasar sus principales propiedades y beneficios para que sepas por qué te conviene añadirlo en tu dieta.
El centeno se ha ganado un lugar muy importante en el listado de alimentos saludables, dado que representa una importante fuente de nutrientes de alta calidad.
La fibra dietética es uno de los principales elementos del centeno.
De hecho, debido a que no se somete a procesos de refinamiento, llega a aportar hasta un 30 % de los requerimientos diarios de fibra de nuestro organismo.
Las vitaminas y minerales contenidos en el centeno le brindan múltiples beneficios al organismo. De estas, destacan las vitaminas del complejo B, incluyendo el ácido fólico, que ayuda a:
También aporta un compuesto conocido como tiamina (vitamina B1) que contribuye a mejorar el metabolismo de los carbohidratos, facilitando su utilización como fuente de energía para las células.
En cuanto a sus minerales, es preciso mencionar que ese cereal contiene potasio, calcio, fósforo y magnesio.
El ácido linoleico es otro de los compuestos naturales que podemos encontrar en el centeno. Esta sustancia, al asimilarse en el organismo, ayuda a:
Aunque ya repasamos las principales propiedades del centeno, es bueno saber que, adicionalmente, tiene otros importantes beneficios.
Los alimentos elaborados con harina de centeno son ideales para reducir la continua sensación de la comida.
Su alta concentración de fibra prolonga la saciedad y, gracias a esto, reduce los “picoteos” que conducen a comer en exceso.
El centeno es un buen complemento alimentario para aquellas personas que están tratando de bajar de peso de forma saludable.
El consumo de centeno es muy beneficioso para las mujeres que están atravesando su etapa de la menopausia.
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